Ayer la ciudad de Barcelona salió a la calle para decir basta, basta de miedo, basta de barbarie, basta de una violencia sin sentido que lo único que hace es destrozar vidas como las de familias cuyo único pecado fue el estar disfrutando en el momento menos adecuado de una de las ciudades más hermosas, cosmopolitas y solidarias del mundo.

Más de 500.000 personas se manifestaron en la ciudad condal con un mismo propósito, y obviando los motivos políticos que mucha gente vio en este encuentro y nos gustaría no entrar a valorar ya que no es el momento, se consiguió mostrar al mundo que toda la ciudad, todo el país está en unido en contra del terrorismo.

Las Ramblas de Barcelona una semana después

Por motivos de trabajo hasta ayer no pudimos acercarnos a Barcelona para poder sentir de primera mano como había reaccionado la ciudad al atropello masivo que un energúmeno con el cerebro lavado había efectuado el pasado 17 de agosto por la tarde.

Bajamos como muchas veces en la estación de Plaza Catalunya, la ciudad brillaba como siempre que hace sol, pero solo salir de la boca del tren se notaba que aunque la vida siempre sigue, algo latía más despacio en el corazón de Barcelona.

Las Ramblas, como es habitual estaban llenas de gente, de turistas procedentes de casi todo el mundo, de visitantes de localidades cercanas a la capital catalana y de muchos lugareños de la propia Barcelona que, como muchos fines de semana salían a disfrutar de uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad. Pero esta vez algo era diferente, la ciudad estaba triste, el recuerdo de lo que había pasado está todavía demasiado fresco para poderlo olvidar.

Ramblas Barcelona flores

Ramblas Barcelona flores

Aún así, algo hermoso está pasando estos días, de forma espontanea, decenas de lugares de las Ramblas se han convertido en altares improvisados donde cualquier persona anónima podía y puede todavía dejar su recuerdo a las victimas de esta barbarie. Flores, velas, peluches, escritos llenos de emoción… Barcelona llora, llorará durante bastante tiempo pero seguro que se levantará y no dejará que el propósito de llenar de miedo y angustia nuestros corazones, que tiene este atentado, cumpla su cometido.

El calor era intenso, pero esto era lo de menos, paseamos como muchas veces por las Ramblas,  nos refrescamos en una de las decenas de tiendas que vieron pasar a escasos metros la tristemente famosa furgoneta blanca y finalmente dejamos nuestro pequeño recuerdo por lo vivido deseando que, aunque es difícil, esta sea la última vez que lloremos.

La vida sigue, la Boqueria, que desde 1840 contempla desde cerca la vida diurna y nocturna de la Rambla seguirá siendo uno de los mercados más visitados del mundo, Colon, continuará uniendo la Rambla y el mar Mediterráneo, en la parte baja podremos seguir disfrutando de las caricaturas y dibujos que pintores de todo el mundo ofrecen a los turistas principalmente… querida Barcelona, entre todos los que te queremos buscaremos la forma de seguir mirando hacia adelante y luchando contra el propósito de unos pocos que nos han hecho mucho daño.

Una rosa para Barcelona #NoTincPor

Esta vez el terrorismo nos ha pillado muy cerca, vivimos al lado de Barcelona y todos los veranos vamos varias veces a Cambrils a disfrutar de este familiar pueblo costero. Hemos querido dedicar un pequeño homenaje a la ciudad, a todos los afectados y queremos dar las gracias a todos los que han colaborado en hacer que estos momentos tan duros pasen de la mejor forma posible.

 

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